Mindfulness eating, dí adiós a las dietas con plena conciencia

09.01.2018

Probablemente hayas oído hablar del mindfulness, esa maravillosa filosofía de vida que nos insta a sumergirnos en el momento presente con todos nuestros sentidos. Pero, ¿qué significa esto del mindfulness eating? Simplemente consiste en comer de la misma forma que el mindfulness nos sugiere para todas nuestras tareas, o sea con plena consciencia de lo que traemos entre manos. A menudo engullimos sin prestar mucha atención a lo que hacemos, porque nuestra mente nos traslada, nos saca de la situación. No estamos a lo que estamos, vaya. Y si no estamos comiendo cuando comemos, ¿dónde diablos estamos? Allí donde nuestra mente viajera haya decidido ir. A veces estaremos en el momento inmediatamente posterior, planeando lo que haremos a continuación, otras en la conversación que mantenemos, en la tele, o lo que es peor en la emoción que intentamos ahogar con comida. A esto último, lo de intentar sofocar emociones comiendo, lo llamamos, en coaching nutricional, hambre emocional. Todos lo hemos experimentado alguna vez y es una práctica altamente desaconsejable. Se trata de comer porque estoy nerviosa y creo que me relaja, o triste y pienso que me consuela, o aburrida y me entretengo con comida, o enfadada y me engaño con que comer es un desahogo. Cualquier emoción es buena para comer cuando lo cierto es que solo hay que hacerlo por hambre. Puede que encontremos un amparo momentáneo, pero es efímero y falso. ¡Comer no alivia ninguna emoción! La emoción realmente sigue ahí, solo la has camuflado un poco. Es más puede que regrese con mayor intensidad o acompañada de un sentimiento de culpa. Es conveniente aprender otras vías de manejo de emociones, porque ésta, además de inútil, es muy dañina.

Pero, volvamos a la conciencia plena en el comer, esto significa darnos cuenta de qué, cómo, cuánto y cuándo comemos, darnos cuenta de verdad. Evitar por tanto hacerlo de forma mecánica, mientras nuestra mente está a otra cosa mariposa. Se trata de llevar nuestra atención al proceso de comer en sí mismo. Cuando comas solo come, dice parte del proverbio zen. Esto tiene la paradójica peculiaridad de ser muy difácil, esto es, fácil y difícil. Es fácil en cuanto no requiere ningún esfuerzo, más que el de realizar un proceso biológico, los animales y los niños lo consiguen a la perfección. Pero nosotros tenemos una mente demasiado inquieta. Ahí radica la dificultad, nos cuesta estar solo comiendo, cuando comemos. Para nosotros realizarlo requiere atención, entrenamiento y hábito. Pero los beneficios son grandes y merece la pena. Con la práctica del mindfulness eating no comerás más de la cuenta y evitarás caer en el hambre emocional. Si a eso le añades una buena pauta alimenticia, equilibrada y saludable, no tendrás que hacer dieta nunca más.

Prueba a hacerlo en al menos una de las comidas al día. Pon todos tus sentidos en el acto de comer. Siente el tacto del alimento, huélelo, míralo, sé consciente de cada bocado, de masticar, ensalivar, tragar. Percibe con tus sentidos todo el proceso y hazlo lentamente. Introduce pequeñas cantidades de una vez, y piensa en el sabor, la textura, la temperatura de cada bocado como lo haría un sumiller con un buen vino.

Cuando enseño esta práctica a los demás me gusta usar pistachos, y la mayoría de los que la realiza me hace un comentario similar: "cada uno tiene un sabor distinto." Es cierto, los pistachos saben diferentes unos de otros. Y esa es otra ventaja del comer atento, aumenta el placer que nos brinda la comida, percibimos matices que habitualmente se nos escapan.

Es más satisfactorio, además, claro está, de mantenernos más sanos y sin sobrepeso. El simple hecho de bajar el ritmo y comer despacio hará que comamos menos (el estómago tarda 20 minutos en dar la señal de saciedad al cerebro, por lo que las personas que comen rápido suelen comer más de lo que necesitan) y que, a su vez, disfrutemos más el alimento. En un estudio de la Universidad de Rhode Island, se pidió a 30 mujeres realizar un almuerzo de forma rápida, en la siguiente sesión, semanas más tarde, se les presentó la misma comida y se les indicó que comieran lentamente. Los resultados fueron que en la segunda ocasión comieron menos y sin embargo afirmaron estar más llenas y satisfechas.

Como ves es ventajoso por donde lo mires, así que te animo a ponerlo en práctica, notarás los beneficios.

Gracias por leerme y espero que te sirva, recuerda que: "Todo gran viaje empieza con un pequeño paso." Lao Tse

                                                                                               Araceli Zaldívar Moreno